Youssef El Maimouni: «Es una novela que debería de haber sido escrita hace décadas»

Sábado, 06-03-2021                       Mayte Bonilla Castro

Nos visita en nuestro espacio de entrevistas Youssef El Maimouni, autor de la novela Cuando los montes caminen publicada por Roca Editorial.

¿Cómo surgió la idea de escribir Cuando los montes caminen?

En España se publican alrededor de setenta novelas al año ambientadas en la Guerra Civil y en pocas tratan una parte importante de la contienda, que tiene que ver con la presencia del ejército africano por mucho que, en el imaginario popular, si pensamos en la generación anterior a la nuestra, los moros de Franco adquirieron una infame fama que conectaba después de tantos siglos con la imagen peyorativa que se dio del musulmán (y del judío) desde los tiempos de los Reyes Católicos. A su vez, el pueblo marroquí, en contadas ocasiones ha tenido la oportunidad de explicar su visión de la guerra y las consecuencias directas del Protectorado. Y por razones obvias, la gran mayoría de estos hombres que lucharon en una guerra que no era la suya están fallecidos o con edades muy avanzadas, por lo que me parecía de justicia escribir una novela que explicara parte de su historia y dar a conocer, desde una perspectiva literaria, los motivos por los que se abocaron a ser los crueles protagonistas de una campaña en la que solo podían ser los malos de la película.

Es tu primera novela, ¿estás satisfecho con la experiencia?

image002Uno escribe para sí mismo y si con lo que ha plasmado consigue que agrade a otras personas solo puede existir satisfacción. Asimismo, aportar un granito de arena y arrojar un poco de luz, con más o menos acierto, en un campo histórico que a día de hoy sigue despertando reacciones que no convergen y situadas en extremos polarizados es más que necesario. Es una novela que debería de haber sido escrita hace décadas. Por otro lado, y aunque la novela no entra dentro del género de literatura social, sí que me impuse una responsabilidad que no podía permitirme retrasarla durante más tiempo. En España, nos encontramos a años luz de países como Francia, Inglaterra, Holanda… donde es habitual encontrar en las estanterías a autores locales de orígenes diversos. Aquí, además, nos encontramos con una clara omisión: no se apuesta por autores desconocidos de países que no se asocian con grades nombres literarios. Con dar un paseo por cualquier librería es fácil comprobar que no cuentan con un apartado de narrativa árabe y las que sí lo tienen no ocupa más que una pequeña balda con los cuatro títulos de siempre. Es cierto que existen pequeñas editoriales con una labor quijotesca que arriesgan, con mucho esfuerzo y poco margen de beneficio, publicando a autores del mundo árabe y africano, pero la presencia de escritores nacidos o crecidos en España de padres inmigrantes es a día de hoy residual. Un ejemplo de lo descrito anteriormente es que en Cuando los montes caminen hay decenas de guiños (unos evidentes y otros no tanto) a los grandes de la literatura árabe (Amin Maalouf, Adonis, Mahmud Darwish, Las Mil y una noches, la literatura oral del norte de Marruecos, Murid Barguti, Abu Nuwas…) pero son licencias que pasarán desapercibidas para el gran público. Es más, incluso los prestamos de Arturo Barea, Chaves Nogales, Ramón J Sender, María Rosa de Madariaga, Elena Fortún no son, por decirlo burdamente, mainstream. Conectado con la evidencia de que quien mejor ha explicado la Guerra Civil, sin pretender causar por mi parte ofensa alguna, y sus lamentables consecuencias han sido plumas extranjeras (Orwell, Hemingway, Gibson, Preston, Balfour…) me encontraba con la obligación de dar un paso adelante por dos motivos: aportar una nueva voz (algunos dirán que soy español, otros que marroquí) en el oceánico panorama literario y crear, mediante narraciones escuchadas de niño más el buceo por obras relacionadas, una pieza que ocupara un vacío histórico. Una reivindicación que más que satisfacción me provoca cierto desasosiego.

¿Qué sabías de la época de la Guerra Civil Española? ¿La conocías bien o has tenido que investigar sobre ella?

No me atrevo a nombrar la Guerra Civil como se ha descrito en numerables ocasiones como la última guerra romántica. En cambio, sí me parece que, si exceptuemos las dos guerras mundiales y desde una óptica totalmente occidentalizada, hay en ella elementos que la convierten en un hecho histórico único del que se pueden exprimir infinidad de estudios y expresiones artísticas que plasmen un abanico inabarcable del comportamiento humano. Desgraciadamente, todavía hoy, es una cuestión de la que se no se han sacado todas las conclusiones posibles con las que construir un ideal ético. Dicho lo cual, de la Guerra Civil, por mucho que creyera que la conocía sigue siendo, antes y después de la novela con la que por no faltar a la verdad me documenté todo lo que consideré necesario, un intervalo de la Historia de la que todavía me declaro un completo ignorante. Donde sí disfruté y mucho es investigando las costumbres del Marruecos de la primera mitad del anterior siglo. Qué comían, cómo vestían, la música escuchada entonces, el impacto del clima en la agricultura, las corrientes políticas, las figuras de al Raissuni o Abdelkrim, claves en la lucha de resistencia contra el Protectorado…

¿Por qué crees que hay tan pocos estudios sobre la participación marroquí en la Guerra Civil Española?

Fotos de Yousssef
Youssef El Maimouni

Es una cuestión que tiene que ver con la industria. Hemos leído decenas de novelas, hemos visto centenares de películas, pinturas, obras de teatro, conocemos canciones de la época, pero poco o nada evoca a la participación de los marroquís. Ocurre lo mismo con la I y la II Guerra Mundial. En ella participaron, por poner un par de ejemplos, decenas de miles de subsaharianos, conocidos como Tiralleurs Sénégalais, árabes de las colonias francesas o centenares de miles de hindús bajo el nombre de Ejército del Raj británico. ¿En cuántas películas producidas en Hollywood o en Europa los hemos visto representados? Se me ocurren muy pocas y con papeles de relleno, simples comparsas o meros figurantes. Rachid Bouchareb, con su película Indigènes es una de las excepciones. No es tan raro si pensamos en la presencia mediática de las mujeres en el mundo laboral y/o artístico. Hasta los años ochenta no empezaron a abundar papeles cinematográficos femeninos que liderasen un proyecto de mediano o gran presupuesto. No ha sido hasta la última década cuando las editoriales han hecho una clara apuesta por poner en primera línea obras escritas por mujeres. Y ocurre de semejante manera con la música, la pintura e incluso con la danza. En parte, por ello insisto en la idea en que deben de ser los propios marroquís, senegaleses, hindús quienes expliquen ciertas historias trasmitidas de abuelos a nietos ya que por desgracia estos últimos no tuvieron las herramientas y las oportunidades necesarias para ser ellos mismos quienes dieran a conocer sus propias vidas erráticas consecuencia de una imposición colonizadora.

¿Tienes algo en común con el protagonista de la novela?

Parafraseando a Miguel Delibes diré que «me cansa pensarme», por lo que no creo que de forma consciente haya mimetizado aspectos míos en el protagonista de Cuando los montes caminen. Luego, es indudable, que un autor crea a partir de algo que ha oído, que ha leído y que le ha despertado cierta ilusión creativa, de una idea que ocupa el lugar de tu propia sombra y a raíz de ello es inevitable que cada cual introduzca, de forma inconsciente o no, frutos de cosecha propia. Los estímulos varían según la persona, pero encontrar un estilo (sencillo) o una voz propia es donde radica la complejidad de todo y deteniéndome a pensar, no veo a primera vista semejanzas con el protagonista. Hemingway afirmó algo así que hay que escribir sobre lo que uno conoce y aunque hace tiempo que esta norma quedó profanada, sí que las experiencias vividas marcan la sensibilidad de cada autor y la forma con que la expresa.

El protagonista de la novela se alista en el ejército español con la esperanza de mejorar su vida, aún hoy jóvenes marroquíes se juegan la vida para conseguir mejorar su situación, ¿cómo crees que se podría abordar este asunto?

Es una cuestión perversa, no por la pregunta en sí, más bien por todos los motivos que provocan una incapacidad generalizada para abordar una realidad conflictiva de la que no se extraen mejoras palpables. Por un lado, la izquierda (no puedo hablar de la izquierda sin incluirme en ella, sería irresponsable por mi parte) es torpe. Y la derecha, con el auge de la ultraderecha en toda Europa y en gran parte de las primeras potencias mundiales, extrema su discurso creando enemigos para rascar votos y minutos de gloria. Es curioso que a día de hoy se siga pensando que los africanos que se alistaron en la Guerra Civil o en las guerras mundiales lo hicieron voluntariamente cuando les ofrecían una paga que con un trabajo digno, a pocos metros de sus casas, no podían siquiera soñar. Hay un hilo conductor entre los que vinieron a luchar a un continente en el que no habían nacido y los jóvenes que arriesgan sus vidas y es la absoluta certeza de que no tienen nada que perder. Difícilmente sus vidas, al otro lado del Estrecho o tras el muro de Trump, tengan un futuro tan oscuro. Puede llegar a ser igual de denigrante, es una cuestión de clase social, pero es una obviedad que en depende qué lugares, y por motivos que han merecido centenares de estudios, existen más posibilidades.

Tu trabajo como educador social, ¿te ha dado una visión más amplia de estos temas (la discriminación, la desconfianza hacia el diferente…)?

Sí, cuando trabajé para SOS Racismo tenía una máxima: todos somos o podemos ser racistas. La diferencia radica en darse cuenta, no estereotipar, no generalizar y provocar un cambio en uno mismo que ayude a comprender las razones del que es o creemos diferente. No es una tarea sencilla, nos bombardean con tópicos y rumores infundados que distraen a quien no esté alerta.

¿Tienes algún otro proyecto literario entre manos?

Sí, mi deseo es dar continuidad a esta primera novela y completar una trilogía que aborde temas desapercibidos que tienen que ver con las sociedades de las dos orillas del Estrecho