Laura Manzanera: «La novela puede leerse como un viaje en el tiempo»

Fotografía: Julia Muñoz García Fotografía: Julia Muñoz García

Hoy tenemos con nosotros a Laura Manzanera, escritora y periodista, autora de diversos ensayos como Jane Austen. Vida privada en la época de la Regencia o Mujeres espías entre otros. Nos presenta su primera novela: ¿Quién ha matado a Agatha Christie? publicada por la editorial Versátil.

¿Quién ha matado a Agatha Christie? es tu primera novela, ¿qué te ha impulsado a dar este salto?

He estado muchos años divulgando historia, sobre todo historia de las mujeres. Hace unos pocos, me documentaba para escribir una biografía de Agatha Christie y descubrí el episodio de los once días en que estuvo desaparecida, y que muchas personas la dieron por muerta. Me di cuenta de que ella misma me servía el misterio en bandeja. Vi claro que ahí había una ficción y que, tratándose de la “reina del crimen”, debía ser una novela negra. Ahí empezó el germen del libro. Sentí que quería escribirla.

En 2026 se conmemoran los cincuenta años de su muerte, ¿por qué crees que siguen fascinando, no solo sus personajes, sino ella misma?

PortadaSe conmemoran los cincuenta años de su muerte y los cien de su misteriosa desaparición, el hecho verídico base de la novela, que tuvo lugar en diciembre de 1926. Creo que Agatha sigue fascinándonos porque es en sí misma un personaje, mucho más que la típica señora inglesa de su tiempo que solo frecuenta los salones de té. Su vida es fascinante: escribió un montón de historias, muchas policíacas, pero no solo; dio la vuelta al mundo, fue pionera del surf, se hizo experta en venenos, ejerció de arqueóloga aficionada en Oriente Medio… En cuanto a sus personajes, siguen vigentes porque encarnan las debilidades humanas; incluidos sus detectives: la vanidad de Poirot, la aparente fragilidad de Miss Marple… Lejos de ser héroes, son arquetipos psicológicos universales. Nos recuerdan que el genio no reside en el músculo, sino en la capacidad de ver lo que otros ignoran. Y la condición humana continúa siendo tan compleja y peligrosa como hace un siglo.

Has dado una explicación a uno de los episodios más misteriosos de su vida y que ella nunca quiso comentar.

Efectivamente. El gran enigma de su vida fue su desaparición, justo después de una discusión acalorada con su marido, que le era infiel con una mujer más joven. Este suceso movilizó a la policía y a miles de voluntarios (incluido Sir Arthur Conan Doyle), y cien años después sigue sin saberse qué pasó. Agatha no dio ninguna explicación, al margen de asegurar que no recordaba nada. Existen muchas hipótesis, pero ninguna probada. Es uno de los grandes misterios del siglo XX.

Además de una gran base histórica, la novela tiene una fuerte carga social…

Para mí, la novela negra ha de tener un peso social destacado, explicar el momento, las tensiones, las diferencias, los problemas… No empecé a escribirla hasta que lo tuve claro: el enclave social sería la gran huelga de los mineros del carbón que paralizó Gran Bretaña el mismo año de la desaparición. En realidad, la historia se apoya en tres hechos reales muy potentes: el misterio de Agatha, la huelga y la Primera Guerra Mundial, que aunque hace unos años que ha terminado, sigue estando muy presente. Los tres se funden en un mismo personaje: “el asesino del carbón”.

Podías haber hecho una novela histórica sin añadir ningún otro elemento, pero has escrito una novela de intriga, ¿es un doble homenaje a Agatha Christie hacerla personaje de su propio misterio?

En realidad, también puede considerarse una novela histórica, porque hay un enorme trabajo de documentación detrás. He investigado hasta el mínimo detalle para que todo el relato sea verosímil, creíble. Me interesaba fantasear, pero también ajustarme a la realidad; y encontré el equilibrio. La marca del tabaco que fuma el comisionado de Scotland Yard, las armas que usa el asesino, los vehículos, la vegetación, el vestuario…; todo esto me ha servido para dar veracidad del relato, ya que parte de un hecho real y tiene una base histórica muy potente. En este sentido, puede leerse como un viaje en el tiempo.

Al leer la novela descubrí que uno de los personajes, policía, tiene un aspecto, digamos, peculiar. Enseguida me vino a la cabeza el detective más famoso de la autora, Hércules Poirot, que también tenía un aspecto curioso. ¿Ha sido algo casual o has buscado un paralelismo?

No pensé para nada en Poirot cuando creé a Thelma Barnes, la primera comisaria de Scotland Yard. Es cierto que ambos son peculiares y muy sagaces, pero por el resto tienen poco que ver. Thelma es excéntrica, no tiene filtro, natural, escandalosa, parlanchina… una “rara avis” que en un primer momento casi molesta, pero que con el tiempo sabe hacerse querer. Casi podría decirse que es la antítesis de Poirot. Y muy diferente de Agatha Christie.

El libro físico tiene una presentación muy cuidada por parte de la editorial, ¿crees que es importante ahora que los libros físicos han de competir con los digitales?

La portada ayuda a que un libro entre por los ojos. Es fundamental. Esta, que ha diseñada Eva Olaya, de Ediciones Versátil, me parece de lo más acertada. Reúne los cuatro requisitos principales que para mí debe tener una buena portada: es llamativa, bonita, original y refleja lo que se cuenta. Los libros de papel deben ser también objetos de deseo, y esta portada lo consigue convirtiéndolo en una pieza de colección que atrapa antes incluso de leer la primera página.

¿Hay otros personajes históricos sobre los que te gustaría escribir?

Pues sí; muchos. Tantos que, ahora mismo, me cuesta dar uno o dos nombres. Lo que sí sé es que, más que probablemente, mi próxima novela también estará protagonizada por una mujer, quizá por varias…

¿Tienes algún proyecto ya en mente?

Una segunda novela, pero aún está verde para contarla.