Beatriz Rico: «Para mí este libro fue mi salvación durante el confinamiento»


Tenemos con nosotros a Beatriz Rico, actriz, cantante y ahora presenta su primera novela De Miss a más sin pasar por Albacete.

Aunque ya habías escrito ¿Y qué le digo yo a mis padres? en 1994, se podría decir que debutas en el mundo literario con De Miss a más sin pasar por Albacete. ¿Por qué ahora? ¿Qué te ha llevado a escribir esta novela?

El libro que escribí en el 94 fue un encargo. Era de la editorial El Papagayo, que siempre sacaba libros cortitos, escritos por personas conocidas y con toques de humor. Incluso el título ya me lo dieron. Lo disfruté, pero nada que ver con De Miss a más. ¿Por qué ahora? Hay varios factores, en primer lugar yo creo que es un poco la progresión lógica después de escribir mis propios monólogos. Desde el momento que me subí a un escenario y escuche a la gente reír, fue un subidón. Es algo que engancha. Supe desde ese momento que quería seguir haciendo humor. La novela está escrita en primera persona, para crear una complicidad con el lector, que lo sienta muy cerca y porque es muy de monólogo que te dirijas directamente a la gente. Desde siempre tuve a personas muy cercanas que me decían: «escribe, escribe, escribe». Yo soy un poco perezosa, y no lo hacía. Durante el confinamiento pasé unas semanas muy mal, no sé si llamarlo depresión, pero estaba en la cama, no me levantaba… hasta que ya por fin un día me decidí a hacerlo y veo que alguien me había dejado encima de la mesa del salón una libreta y un boli… que yo todavía escribo a boli, en el ordenador voy más lenta y las ideas fluyen más despacio. Me senté, y no sé qué me pasó, pero fue coger ese boli, sin pensar siquiera en qué iba a escribir, y no pude parar. Cuando me di cuenta habían pasado dos horas, tenía la mano dormida, el primer capítulo terminado y una historia por delante. En contraposición con el estado de ánimo que yo tenía, que era muy oscuro, todo lo que me salía era humor. Para mí este libro fue mi salvación durante el confinamiento. Pasé de estar muy mal y muy triste a estar deseando levantarme para ponerme a escribir.

¿Por qué tienen los lectores que leer, sí o sí, la historia de Rita?

Por varias razones. Primero porque el humor es fundamental, ya no solo por los tiempos que estamos viviendo, sino siempre. Está demostrado científicamente que el humor y la risa producen efectos positivos en nuestro cuerpo y que nos sana un poco el alma. Segundo, porque hay mucha gente a la que le da mucho morbo esto del mundo de la tele, del famoseo, de la alfombra roja… y esta historia es como mirar por el ojo de la cerradura qué es lo que pasa por detrás de todo eso, cómo lo vivimos los que estamos ahí, ver que no todo es «brilli, brilli». Hay veces que nos pasan cosas muy cutres y si lo contamos no nos creen. En tercer lugar porque el libro, a pesar del humor, lleva varios mensajes muy serios. Yo tengo la suerte de que un día me entrevistáis vosotros, otro la radio, la tele… me subo a un escenario y la gente me escucha, escribo un libro y la gente lo lee… Me siento con un deber moral, por eso hablo de temas más serios como la enfermedad, las adicciones, la cárcel o la aceptación de la muerte. Son temas que como sé que según los leas y los sientas más o menos cerca, te pueden hacer daño, siempre los cuento un poco con esa manera de Rita de contar las cosas. No voy a decir que con humor, porque hay cosas dónde no puedes meterlo, o no quieres, pero sí con esa ligereza, con ese batiburrillo de pensamientos que hace que no sea todo tan espeso. En cuanto termina eso, empieza un nuevo capítulo con risas, para que a la gente no se le haga bola. Hay cosas que me han pasado a mí, otras no. En los agradecimientos, al final, digo: «Este capítulo es verdad. Sucedió tal y como lo cuento y con los mismos diálogos, porque lo tengo grabado a fuego». Necesitaba escribirlo como terapia para mí y como homenaje a ciertas personas que salen pero que no puedo decir sus nombres para no hacer spoilers.

¿Cuántas veces te han preguntado si este libro es autobiográfico?

IMG_5814Siempre que me hacen una entrevista me lo preguntan. Es normal. Dicen que la primera novela siempre tiene algo de autobiográfico, es lógico. La primera vez que te pones a escribir tienes dentro muchos sentimientos, recuerdos, sensaciones… ¡toda una vida! Cuando vas por la novela treinta y siete, imagino que el grifo se va secando, pero nada más empezar… En este libro escribo sobre cosas que he visto, otras que me han contado y otras que me he inventado, y me he reído como una berraca mientras lo hacía. También hay cosas que me han pasado a mí, no voy a decir cuales, por vergüenza y porque siempre hay que mantener un poco el misterio. También creo que es un juego divertido el que el lector juegue a adivinar si algo me ha pasado a mí, o no. Lo que sí es mío, mío, son los pensamientos caóticos de Rita. Eso es muy yo.

¿Podríamos decir, usando una expresión tuya, que más que una «mocatriz» (Modelo-cantante-actriz), eres una «esmocatriz», añadiendo escritora a la ecuación?

Yo no lo quiero asociar conmigo, porque cuando a ella se lo dicen, que se queda chafada, es cuando fracasa en un monólogo, entonces lo que le viene a decir el representante que tiene en ese momento es que la ve así, como «mocatriz», que puede hacer un poco de todo pero que en realidad no sirve para nada. Carne de reality, pero poco más. Hay gente que dice que las personas que hacen muchas cosas es porque no hacen nada bien. No es verdad, de hecho hay muchos ejemplos, tanto aquí como en Hollywood, donde, por ejemplo Anne Hathaway, que es una actriz como la copa de un pino, presentó unos Oscars y… ¡Cómo bailaba, y cómo cantaba! Aquí, en la novela, tiene una connotación un poco más negativa… «Mira eres muy mona… has sido Miss España… pero yo a ti te veo haciendo un poco de todo, pero ganándote la vida por mona»… Sin embargo Rita es un tía lista y que vale. El sueño que ella tiene no tiene nada que ver con ser «mocatriz», ni con ir a Supervivientes, ni nada de eso. Era una forma de partir una lanza a favor de esas chicas preciosas y listas que, a veces, injustamente se les cuelga el cartel de «guapa y cortirta».

Tu escribes tus monólogos desde hace tiempo, así que estás acostumbrada a hacer reír. ¿Ha sido muy diferente tratar de arrancar risas con una novela en lugar de hacerlo sobre un escenario, o el proceso es parecido?

Es diferente. En un monólogo está todo más medido porque tú necesitas risas cada x segundos para que funcione y tengas a la gente hora y media pendiente de ti. En un libro tienes más libertad, no lo mides tanto. En ese sentido para mí el libro es más espontáneo y fácil de escribir. La gente siempre dice que es muy difícil hacer reír, que es más complicado que hacer llorar, y, en mi experiencia, no. Cuando la gente va al teatro ya entra con la carita de «hazme reír». Vienen predispuestos a reírse y a pasárselo bien. El público es maravilloso y súper agradecido…. Es eso o es que yo soy muy, muy, muy graciosa, que no lo creo, aunque me esfuerce. Hay dos reseñas en Amazon que se me han quedado grabadas, en una de ellas, referente a esto, decía: «A mí es muy difícil hacerme reír, tanto en el cine, como en el teatro…y con un libro más, y sin embargo, leyendo esta novela, mi marido entraba en la habitación y me preguntaba: “¿Qué te está pasando que ríes tanto?”», y eso es el mejor premio que me pueden dar.

¿Y ahora qué? ¿Te veremos escribiendo más libros?

Yo quiero escribir. Este libro viene en parte de Instagram. Voy al revés de la gente, y es que yo utilizo la foto como excusa para hacer un texto largo, divertido y con humor. Cuando un día no escribía el texto la gente me decía: «Oye, son las diez de la noche y no has escrito… ¿Qué pasa?». La gente de esta red social me instaba a escribir. A mí siempre me ha gustado mucho escribir, pero claro, ahora el veneno ya lo llevo dentro. Quiero seguir escribiendo, aunque ahora no depende de mí. En cuanto el libro está fuera depende de la aceptación que tenga. Es el público quien tiene que decidir si voy a seguir o no. A mí me encantaría una segunda entrega de las peripecias de esta Miss tan especial, de Rita.